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MA LA VERA GRANDEZZA RIMANE PER SEMPRE

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".


El viento de la noche gira en el cielo y canta.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Yo la quise, y a veces ella también me quiso.


En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.

La besé tantas veces bajo el cielo infinito.


Ella me quiso, a veces yo también la quería.

Como no haber amado sus grandes ojos fijos.


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,


Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.


Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.

La noche está estrellada y ella no está conmigo.


Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.

Mi alma no se contenta con haberla perdido.


Como para acercarla mi mirada la busca.

Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.


La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.

Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.


Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!

Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.


De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.

Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.


Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.


Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,

mi alma no se contenta con haberla perdido.


Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,

y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(da Veinte poemas de amor y una canción desesperada)


Pablo Neruda muore di leucemia il 23 settembre 1973 a Santiago del Cile, dodici giorni dopo il colpo di stato fascista del dittatore Pinochet. La sua morte è stata forse accelerata dalla morte del presidente Allende e dalla perdita di numerosi amici e compagni arrestati o assassinati da Pinochet. Il suo funerale si è trasformato in una manifestazione di protesta di decine di migliaia di persone contro la dittatura. Più tardi, la sua vedova descriverà la scena nella sua biografia: "Da tutte le strade delle persone raggiungono il corteo. Arrivano anche alcuni camion con i militari che puntano le mitragliatrici. Sempre più persone si uniscono al corteo e tutti alzando la voce gridano: "Pablo Neruda, presente, adesso e per sempre!" (da qui)

Sessantanove anni sono pochi per andarsene, ma consola il pensiero che, almeno, gli è stato risparmiato l’inferno che si è scatenato e che per anni ha imperversato travolgendo ogni cosa.



barbara

Pubblicato il 23/9/2006 alle 17.2 nella rubrica Diario.

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